Ondarroa peculiar (1): Elixope

22.12.2024

Cuando visitamos un pueblo, lo habitual es que nos enseñan lo más llamativo de cada localidad, es decir, las iglesias, los puentes, monumentos, plazas, estatuas y demás elementos que componen el patrimonio artístico-histórico, mientras que se omite o se oculta aquello lo que no resulta tan chic, o simplemente avergüenza. Ondárroa no es diferente en eso: lo bonito se promociona, lo que desentona, no se menciona. Tampoco es que no hayamos hemos esmerado demasiado en la conservación del patrimonio. Sólo hay que ver con que facilidad nos deshicimos del astillero de Antzosolo, sin que nadie dijera nada (excepto alguna honrosa excepción), o el hecho de que el puente de la playa fuera denominado como patrimonio artístico-histórico, no por iniciativa de las autoridades locales, sino por el impulso de la asociación Ondarroako Historia Zaleak, que a la postre organizó los actos del 75 aniversario en 2002. Posteriormente, fue la asociación Ondar-uhin Turismo Elkartea, la que solicitó una revisión del estado del puente, en el contexto de las Jornadas Europeas del año 2016. Y fue a raíz de esto que intervino la diputación de Bizkaia para proceder a la renovación completa de dicho puente. Es decir, que ha sido la iniciativa ciudadana la que ha forzado a las autoridades municipales y provinciales a tomar cartas en el asunto,  y no a la inversa.

Esta desidia, se traduce en carencias notables en los ámbitos cultural y deportivo. Por no haber, en Ondarroa no hay ni una casa de cultura en la que se puedan celebrar acontecimientos, ni siquiera medianos: no hay ningún espacio público habilitado para espectáculos con aforo para más de 80 personas. Tampoco hay un frontón cubierto, a pesar de tener más de 8.000 habitantes. Otros municipios cercanos, con menos 1.000 habitantes, tienen uno o dos frontones cubiertos desde hace décadas (Mendexa, Amoroto, Munitibar, Gizaburuaga...), pero en Ondárroa las luchas bipartidistas han hipotecado el proyecto común. Una plaza de verduras ruinosa, el ayuntamiento más feo de todo Euskal Herria, un auditorio que nunca llegó a inaugurarse, refugios de gatos destartalados y el edicio Dronge, sin valor alguno, ni histórico ni artístico, que lo único que hace es ocultar y dificultar el acceso a uno de los parajes más hermosos de Ondárroa: Artamuturre.

En este artículo queremos proponer una guía heterodoxa, un recorrido extravagante a la par que divertido, que permita al "foraster@" conocer cuestiones y puntos de vista que incluso l@s locales desconocen. Estamos tan acostumbrad@s a ver, que nos hemos desacostumbrado a mirar... y a pensar. Una de las anomalías más reseñables del urbanismo ondarrés, es que el edificio del Ayuntamiento que se construyó a mediados del XIX, se hizo pegando a la fachada de la iglesia de Santa María, que es la principal de la villa. No es que se hiciera enfrente, o por lo menos al lado, no. Se hizo tapando la fachada principal de la iglesia. Resulta extraño, por un lado, que la iglesia lo permitiera, o que no tuviera el músculo suficiente como para parar el proyecto. Es un tema que merece una investigación. Pero lo cierto es que se hizo.

Para permitir la entrada en la iglesia, el nuevo consistorio se construyó sobre unos arcos, dejando en la parte inferior un soportal, por donde se accede a la iglesia. Como se tuvo que hacer un relleno para la construcción del concejo, la elevación del terreno consiguiente obligó a la construcción de una escalera que desciende hacia la entrada principal de la iglesia. Será, de las pocas iglesias en las cuales en vez de subir escaleras, hay que bajarlas. Muy poco ascético, dicho sea de paso.

Resulta igualmente paradójico que en la jerga ondarresa, ese soportal que da acceso a la iglesia sea conocido con el nombre de Elixope (Elizape), que vendría a significar "debajo de la iglesia", cuando en realidad se estaría debajo del Ayuntamiento o Concejo, con lo cual el nombre adecuado debería ser Kontzejupe ("debajo del concejo"). Es como si la iglesia hubiera perdido la batalla urbanística, pero hubiera ganado la cultural, con esta inversión de significantes.  Actualmente, este edificio no cumple la función de Ayuntamiento, pero sigue conservando su función civil, y prueba de ello es que actualmente la emisora de la radio local (Radixu Irratia, 105,5 FM) se situa ahí, al igual que el servicio de Enseñanza Permanente de Adultos (EPA), por no nombrar a otros colectivos que han hecho uso de ese espacio con permiso del Ayuntamiento (no de la iglesia, porque no le compete).

Si pasas por Ondarroa, no dejes de echarle un vistazo. Seguro que no puedes evitar una sonrisa, en plan: pero ¿a quién se le ocurre? El arquitecto fue Mariano José Lascurain. ¿Se le ocurrió a él? ¿Cumplió órdenes? Hay un artículo interesante aquí. ¿Quién se anima?

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