Urbanismo  singular

22.12.2024

Cuando visitamos un pueblo por primera vez, lo habitual suele ser que los folletos informativos nos muestren lo más chic, lo más bonito, lo mejor, al fin y al cabo. Sin embargo, otros elementos que nos son tan vistosos, pero que también forman parte del paisaje urbano y no de menor interés artístico e histórico, son obviados porque no encajan en la imagen que se quiere dar de tal o cual localidad Ondárroa no es diferente en eso: lo bonito se promociona, lo feo, no se menciona. 

En este artículo queremos proponer una guía heterodoxa, un recorrido extravagante a la par que divertido, que permita al "foraster@" conocer cuestiones y puntos de vista que incluso l@s locales desconocen. Estamos tan acostumbrad@s a ver, que nos hemos desacostumbrado a mirar... y a pensar.

Elixope

Una de las anomalías más reseñables del urbanismo ondarrés, es que el edificio del Ayuntamiento que se construyó a mediados del XIX, se hizo pegando a la fachada de la iglesia de Santa María, que es la principal de la villa. No es que se hiciera enfrente, o por lo menos al lado, no. Se hizo tapando la fachada principal de la iglesia. Resulta extraño, por un lado, que la iglesia lo permitiera, o que no tuviera el músculo suficiente como para parar el proyecto. Tal y como se puede observar en la foto de abajo, el consistorio tapa literalmente la fachada principal de la iglesia, ocultando así la ornamentación del pórtico.

Para permitir la entrada en la iglesia, el nuevo consistorio se construyó sobre unos arcos, dejando en la parte inferior un soportal, por el cual se accede a la iglesia. Como se tuvo que hacer un relleno para la construcción del concejo, la elevación del terreno consiguiente obligó a la construcción de una escalera que desciende hacia la planta principal de la iglesia. Será, de las pocas iglesias en las cuales  hay que bajar para entrar, en vez de subir, que es lo habitual.

Resulta igualmente paradójico que en la jerga ondarresa, ese soportal que da acceso a la iglesia sea conocido con el nombre de Elixope (Elizape), que vendría a significar "debajo de la iglesia", cuando en realidad se trata de un espacio que está debajo del Ayuntamiento o Concejo, con lo cual el nombre adecuado debería ser Kontzejupe ("debajo del concejo"), término que es bastante habitual en otros municipios cuyas casas consistoriales se construyeron sobre soportales. Es como si la iglesia hubiera perdido la batalla urbanística, pero hubiera ganado la cultural, con esta inversión de significantes.  Actualmente, este edificio no cumple la función de Ayuntamiento, pero sigue conservando su función civil, y prueba de ello es que actualmente la emisora de la radio local (Radixu Irratia, 105,5 FM) se situa ahí, al igual que el servicio de Enseñanza Permanente de Adultos (EPA), por no nombrar a otros colectivos que han hecho uso de ese espacio con permiso del Ayuntamiento.

El edificio como tal, tiene cierto atractivo. Es de estilo neoclásico, y destaca por su simetría, proporcionalidad y limpieza de formas y líneas. Dos columnas de estilo toscano sujetan la balconada principal. La entrada principal consiste en una simple puerta al final de una escalera lateral exterior que conduce directamente a la primera planta.

Es bien sabido que el arquitecto fue Mariano Jose Lascurain, uno de los más prestigiosos de la época. Lo que no sabe prácticamente nadie es que este Mariano José Lascurain era hijo de Juan Andres Lascurain, que según diversos testimonios, fue uno de los colaboradores del ejército francés durante la Guerra de la Convención. Según testimonio de un espía de la época, Juan Andrés condujo a las tropas revolucionarias a través de los montes, desde Itziar hasta Ondarroa, tarea que desempeño con éxito, gracias a su preciso conocimiento del terreno como perito agrimensor que era. La soldadesca revolucionaria saqueó, violó, mató y al tercer día, el 30 de agosto de 1794, quemó prácticamente todo el pueblo, llevándose por mar alrededor de 20 prisioneros, de los que nunca más se supo.

Pues bien, el hijo de este perito agrimensor que condujo a los convencionales hasta Ondarroa, facilitando así su destrucción completa, fue el arquitecto a quien se le encargó el diseño y construcción del edificio consistorial casi 60 años después! Este descubrimiento nos plantea otra cuestión: los responsables municipales que contrataron a Lascurain, ¿desconocían que Mariano José era hijo de Juan Andrés? Resulta difícil creerlo, mucho menos en aquellos tiempos. Entonces, ¿ignoraban que el padre estuvo implicado en la quema de Ondarroa? Esto tampoco parece probable. Por lo tanto, ¿contrataron a Mariano José sabiendo que era hijo de Juan Andrés, y que éste fue cómplice necesario en el saqueo y quema de la villa, y en la muerte, violación y secuestro de sus conciudadanos? ¿Cabe mayor humillación para las víctimas (algunas de las cuales vivían todavía) y sus familiares?

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